Hoy ha pasado algo extraño: en uno de nuestros encuentros interminables para solucionar problemas económicos y papeles varios le he pedido que me haga un favor. Como la semana pasada tuve una noche movidita y perdí las gafas en un tugurio le he preguntado si se puede quedar un rato los niños. Ha levantado la vista de donde estaba mirando y se ha echado media carcajada... era la primera vez en dos meses que reíamos juntos por la misma cosa. Me ha dado algo de vergüenza porque parecía que me las estaba dando de "fiestera" divertida que va de irresistible, cuando en el fondo no es así. Ha habido un momento de chispa, como si hubiéramos recuperado un segundo la conexión, hasta el punto que se ha ofrecido para ir él a buscarlas. Me he dado cuenta de que nunca podré volver a querer como quería a esta persona, en el sentido más profundo de la palabra, aunque vuelva a tener buena relación con él y todo se vaya calmando con el paso del tiempo.Se me quedó atrás hace años y yo no hacía más que darme la vuelta para ver si me seguía, hasta que acabé con torticolis. Se perdió por el camino de la vida y seguramente yo tampoco tuve interés en darle la mano. Me parece un extraño, un tipo que no sé qué ha hecho tanto tiempo a mi lado si no sabe casi nada de la persona que soy ahora.
El abogado me dice que me va a ir todo muy bien, que no me preocupe (no lo dice sólo él, pero quizá es el que me ha llamado más la atención porque me conoce desde hace 1 mes) y yo me siento por dentro como si pesara menos, como si las cosas fueran menos difíciles, como si todo fluyera más fácilmente desde que no lo tengo conmigo. Quizá es porque ahora solo tengo que pensar por mí, no tengo que jugar dos partidas, sólo una. He recuperado la ilusión por hacer cientos de cosas (incluso ir al supermercado) solo por pensar que no tengo que volver a casa a ver un ente gris sentado en el ordenador jugando a Candy Crash (¡Qué pereza!). Me he dado cuenta de que llevaba muchísimos años llevando todo el peso de todo, y me ha hecho pensar en lo que siempre me recuerda mi psicóloga: las personas fuertes muestran su fortaleza mostrándose vulnerables. Me encantaría encontrar a alguien, no necesariamente una pareja, que me dejara descansar, apoyar mi cabeza en su hombro y me dijera "no te preocupes, yo me encargo".
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